En la era digital actual, los videojuegos forman una parte integral del entretenimiento infantil.
Teniendo en cuenta que el juego es una herramienta esencial en el desarrollo infantil que permite a los niños y niñas procesar experiencias, emociones y conflictos internos, no está de más preguntarnos ¿qué ofrecen los videojuegos? Estos juegos pueden ofrecer beneficios como el desarrollo del aprendizaje y la creatividad, así como un espacio donde pueden explorar identidades, enfrentar desafíos y expresar deseos o ansiedades de manera simbólica.
Sin embargo, es esencial que los padres supervisen y regulen su uso para garantizar un desarrollo saludable y equilibrado evitando así que este espacio de juego virtual reemplace las interacciones y experiencias en el mundo real. A continuación, compartimos algunos de los beneficios y de los riesgos que implican el uso de videojuegos y como acompañar a vuestros hijos en el uso responsable de estos.
Algunos beneficios:
- Desarrollo Cognitivo: Pueden mejorar habilidades como la resolución de problemas, la toma de decisiones y el pensamiento estratégico.
- Habilidades Sociales: Muchos juegos fomentan la colaboración y el trabajo en equipo, permitiendo a los niños interactuar y comunicarse con otros.
- Creatividad: Juegos como Minecraft permiten a los niños construir y explorar mundos virtuales, estimulando su imaginación y creatividad.
Algunos riesgos asociados:
- Salud Física: El sedentarismo asociado al juego excesivo puede contribuir a problemas como la obesidad y la fatiga visual.
- Salud Mental: El uso excesivo de videojuegos, especialmente aquellos con contenido violento, se ha relacionado con aumentos en la ansiedad, trastornos del estado de ánimo y dificultades sociales.
- Seguridad en Línea: Las interacciones en línea pueden exponer a los niños a riesgos como el ciberacoso y el contacto con desconocidos.
¿Qué pautas podemos tener en cuenta para que nuestros hijos puedan hacer un uso responsable de los videojuegos?
- Establecer límites de tiempo: Se recomienda no más de 60 minutos en días escolares y 2 horas en días no escolares para niños mayores de 6 años.
- Supervisar el contenido: Revisar las clasificaciones de los juegos y asegurarse de que sean apropiados para la edad y madurez del niño.
- Fomentar el juego activo: Animar a los niños a participar en actividades físicas y juegos al aire libre para equilibrar el tiempo de pantalla y que puedan relacionarse así también con otros compañeros o amigos del colegio o del entorno.
- Comunicarse abiertamente y hablar del tema: Conversar regularmente con los niños sobre sus experiencias en los videojuegos y estar atentos a cualquier cambio en su comportamiento o estado emocional.
- Ubicación de los dispositivos: Colocar las consolas y computadoras en áreas comunes del hogar para facilitar la supervisión.
Si se integran los videojuegos de manera equilibrada y supervisada en la vida de los niños, es posible aprovechar sus beneficios mientras se minimizan los riesgos asociados. Es importante tener en cuenta la moderación, la supervisión activa y el fomento de una variedad de actividades que contribuyan al desarrollo integral del niño.